VERBA HISPANICA XXV • TARESA FERNÁNDEZ LORENCES 15 Taresa Fernández Lorences DOI: 10.4312/vh.25.1.15-36 Universidad de Oviedo Énfasis y orden de palabras en algunas construcciones con vaya1 Palabras clave: interjección, término terciario, foco, énfasis, intensificación, gramática La forma del subjuntivo vaya se ha ido diversificando en español y ha dado lugar a unidades de distinta categoría y función, tal como muestran los ejem- plos siguientes: (1) Mi deseo es que se vaya pronto. (2) No sé cuándo volverá, vaya usted a saber. (3) ¿Ya estás aquí? ¡Vaya, qué sorpresa! (4) Volvieron a ganar. Lo de siempre, vaya. (5) Vaya pinta tiene ese…; Vaya susto que me has dado… (6) Me ubiqué en la vida diaria, ¡vaya si me ubiqué!; Y te dejas, vaya que si te dejas. Nos encontramos, pues, con casos en que vaya se realiza como verbo pleno (1), con expresiones formularias con un alto grado de fijación en las que la unidad ha ido abandonando ya cualquier rasgo de movimiento a favor de contenidos de duda o incertidumbre (2), con usos que convertirían esta unidad en una interjección (3), con otros que parecen oscilar entre la interjección y los de- nominados «marcadores discursivos» (4) y, finalmente, con las secuencias de 1 Este trabajo se incluye en la investigación desarrollada en el proyecto «Gramática y dis- curso: procedimientos lingüísticos de la interacción comunicativa», financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España (ffi2013-41323-P). Verba_hispanica_FINAL.indd 15 7.12.2017 14:58:53 VERBA HISPANICA XXV 16 (5) y (6), cuya frontera con los sintagmas interjectivos no parece delimitada con nitidez2. Nos centraremos aquí en el análisis de los ejemplos de (6), aunque se aludirá también a los anteriores para establecer aquellos rasgos que tienen en común o con los que contrastan. Trataremos de probar: a) que en estos casos vaya no tiene categoría de interjección, y por lo tanto no funciona como núcleo de la construcción ni el segmento que le sigue constituye su adyacente; b) que se trata de una unidad cuya función semántica no es otra que la de aportar una intensificación o gradación máxima al grupo de categoría verbal (en otros ca- sos, nominal) al que se subordina desde una posición sintagmática prenuclear; c) que las conjunciones si y que no actúan como transpositores de la oración a categoría nominal, sino que forman parte de la expresión cuantificadora por resultar requeridas cuando lo que se intensifica es un predicado. En primer lugar (§ 1), se expondrán los requisitos formales que permiten caracterizar a los sintagmas interjectivos y las similitudes y diferencias que estos mantienen con los enunciados exclamativos. A continuación (§ 2), se señalarán los rasgos de la construcción de término terciario en español con el fin de justificar que las secuencias de vaya si {vaya que, vaya que si} constitu- yen adyacentes oracionales que reúnen estas propiedades. Seguidamente (§ 3), se analizarán las variantes que presenta esta construcción, contrastándola con otras con las que comparte el rasgo de ‘intensificación’. Por último (§ 4), se explora la posibilidad de que el español albergue en su estructura gramatical un morfema de ‘énfasis’. 2 La última edición del diccionario de la Academia (rae 2014) anota dos categorías gramatica- les bajo el lema vaya: de un lado, como interjección en usos como Pablo ha aprobado todas las asignaturas, ¡vaya!; No podemos ir al teatro: se ha suspendido la sesión, ¡vaya!; ¡Vaya con el niño!; de otro, como adjetivo exclamativo: ¡Vaya películas veis!; ¡Vaya reloj tienes!; ¡Vaya fuerza tuvieron que hacer! (drae, s.v. vaya). Por su parte, la ngle (rae y asale 2009, § 32.2.c) considera ade- más grupos sintácticos interjectivos aquellos «constituidos por las interjecciones y diversos complementos que las acompañan, como en caramba con la niña, cuidado con el perro o vaya con el viejito». Incluye asimismo dentro de la interjección (§ 32.2.i) unidades como vaya, bueno, vale cuando se presentan duplicadas (vaya, vaya; bueno, bueno...), lo que difumina las fronteras entre los sintagmas interjectivos y las unidades que se utilizan como marcadores discursivos. Verba_hispanica_FINAL.indd 16 7.12.2017 14:58:53 VERBA HISPANICA XXV • TARESA FERNÁNDEZ LORENCES 17 1 La frontera entre las interjecciones y los enunciados exclamativos 1.1 La categoría interjectiva Para la corriente del funcionalismo español en la que nos inscribimos3, las categorías se definen teniendo en cuenta su capacidad de combinatoria sin- tagmática, sobre la base de las relaciones hjelmslevianas entre las unidades (Hjelmslev 1943: 64; Martínez 1994a: § 1.9, 1.17, 2.3.6, 4.3; 1994b: § 1.3.1). Así, a partir de la relación de dependencia pueden establecerse dos grandes categorías de sintagmas: verbales y nominales; y dentro de estos, sintagmas sustantivos, adjetivos y adverbiales4. Se considera, además, una quinta cate- goría, la de los sintagmas interjectivos, establecida a partir de la relación de combinación: estos quedan definidos por la simple compatibilidad, en forma de inciso, con el resto de categorías (Martínez 1994a: 99). La interjección presenta, pues, un estatus peculiar, que se refleja en algunos aspectos. En primer lugar —y a diferencia del resto de los sintagmas—, no puede entrar en relaciones de combinación o subordinación con otras cate- gorías para formar grupos sintagmáticos (López Bobo 2002: 16-17), pues su capacidad de relación queda limitada a la simple yuxtaposición. Más aun, esta se presenta de forma restrictiva si partimos del hecho de que la relación de yuxtaposición admite, generalmente, ser semantizada por la presencia de un coordinador, algo vedado a los sintagmas interjectivos: *¡Uy y vaya!; En segun- do lugar, mientras que los verbos, sustantivos, adjetivos o adverbios admiten ser transpuestos a otras categorías, «ningún sintagma puede transponerse a categoría interjectiva» (Martínez 1994a: 104). En tercer lugar, constituyen sig- nos autónomos mínimos en cuyo interior no es posible detectar la presencia de signo léxico y morfológico. En cuarto lugar, carecen de función referencial específica, esto es, se trata de signos privados de la capacidad de remitir a 3 Una exposición sintética de los principios del funcionalismo de corte alarquiano y, en parti- cular, de las aportaciones desarrolladas en la Universidad de Oviedo, puede hallarse en San Julián Solana (2014). 4 A partir de la relación glosemática de selección (equiparable a la tradicional subordinación), se definen los dos grandes grupos de categorías: los sintagmas verbales, que salvo existencia de transposición siempre funcionan como núcleo de los sintagmas nominales, y estos como ad- yacentes suyos. La misma relación permite establecer subcategorías entre los sintagmas nomi- nales: el sustantivo siempre funciona como núcleo del adjetivo, y este como adyacente suyo; el adjetivo siempre funciona como núcleo del adverbio, y este como su adyacente. Los adverbios pueden subordinarse unos a otros y, en algunos casos, también funcionan como adyacentes de sustantivos. En Martínez (1994a: § 1.3.1) puede hallarse una explicación más exhaustiva. Verba_hispanica_FINAL.indd 17 7.12.2017 14:58:53 VERBA HISPANICA XXV 18 un referente que quedan relegados a una función meramente expresiva. Por último, los sintagmas interjectivos parecen ir asociados sistemáticamente al contenido entonativo de la exclamación. Si convenimos en aceptar que los sintagmas interjectivos quedan definidos por los rasgos formales señalados5 y, en definitiva, por su posibilidad de relación sintagmática —y solo secundariamente por su significación6— parece claro que existe una frontera, por un lado, entre las interjecciones y los enunciados ex- clamativos en general; y por otro, entre la interjección y algunos grupos sin- tagmáticos en los que ya no cabe postular una relación interna de combinación sino de dependencia7. En este terreno, se detecta una falta de coincidencia en la literatura especializada a la hora de establecer los límites de la categoría interjección y sus posibilidades combinatorias.8 5 Álvarez Menéndez (2016), también desde una perspectiva funcionalista, ofrece una carac- terización de los sintagmas interjectivos coincidente, en líneas generales, con nuestra pro- puesta. Aunque su trabajo versa sobre la lengua asturiana, la fundamentación teórica y me- todológica es aplicable al español. Entre sus aportaciones, adquiere interés la delimitación de la interjección con otras unidades con las que esta clase de sintagmas comparte ciertos rasgos (vocativos, marcadores conversacionales, enunciados frásticos, fórmulas al servicio de la cortesía, etc.). 6 Constituye un aspecto básico de la teoría lingüística establecer las categorías sirviéndose de criterios funcionales, esto es, por sus posibilidades de relación sintagmática. Tal como señala Hjelmslev (1959: 188), «Si en consecuencia se pretende definir una categoría por la significación, se lleva a cabo asignándole una etiqueta semántica a una categoría establecida primero por criterios funcionales. La significación es un hecho que sólo se reconoce deduc- tivamente, y presupone la función». 7 No cabe duda de que la definición de interjección se ajusta plenamente a las llamadas inter- jecciones propias y presenta más inconsistencia cuando se trata de las interjecciones impropias, pues en los casos en que estas no se comportan como incisos pasan a relacionarse como adyacentes de otra unidad con la que forman un grupo sintagmático. 8 López Bobo sostiene que la diferencia entre los sintagmas interjectivos y el resto de cate- gorías es que los primeros no pueden formar grupo sintagmático, que son inanalizables en elementos menores, que en su interior jamás hay dependencias sintácticas y que son elementos marginales (2002: 16), aunque también reconoce que en algunos casos podría hablarse de in- terjecciones que llevan un adyacente subordinado (¡Toma ya con el niño!) (2002: 18). En otro lugar (2002: 33), al referirse a determinadas interjecciones impropias, destaca el hecho de que puedan integrarse plenamente en estructuras exclamativas, como en los ejemplos Usted, ¿qué caramba quiere!; ¡Olé la madre que te parió. Por su parte, Rodríguez Ramalle (2011) parece asumir la posibilidad de que una interjección aparezca como elemento nuclear de un grupo sintagmá- tico en casos como ¡Vaya que sí se supo lo que ocurrió!, aun cuando precisa que «desarrollan una lectura de grado, similar a la que aparece en otras estructuras: ¡Lo que sabe este chico!, ¡Qué de cosas sabes!, Qué pesado es este chico!» (Rodríguez Ramalle 2011: 191). Otros autores, en cambio, separan la interjección de los enunciados exclamativos (Alonso Cortés 1999 § 62.4.3) o, en el caso de vaya, asimilan esta unidad a estructuras exclamativas en las que aparecen términos cuantificadores (Octavio de Toledo 2001, Casas Plaza 2004). Verba_hispanica_FINAL.indd 18 7.12.2017 14:58:53 VERBA HISPANICA XXV • TARESA FERNÁNDEZ LORENCES 19 1.2 Los enunciados exclamativos Cualquier mensaje lingüístico establece una relación solidaria con un conteni- do de tipo asertivo, interrogativo o exclamativo. Este contenido es significado de un significante cuya expresión es una curva de entonación, asociada en cada caso a inflexiones tonales (o tonemas) diferenciadas. En general, resulta rele- vante el tonema final (anticadencia/cadencia), que en español caracteriza el significado de ‘interrogación’ frente al de ‘aserción’. La exclamación constitui- ría una variedad de la aserción, «cuyo significante es una curva de entonación coincidente con la cadencia, y tal que, por su función expresiva, el contenido caracterizado no suele someterse al criterio de veracidad /falsedad» (Martínez 1994a: 250). Así pues, los sintagmas interjectivos compartirían con los enunciados excla- mativos determinados rasgos suprasegmentales en lo que atañe al significante del signo entonativo9, pero también una parte de su función externa, esto es, el hecho de que ambos están al servicio de la función expresiva del hablante: [...] el mensaje “exclamado” se da vinculado a un referente; si, no obstante, no es frecuente que se declaren verdaderos o falsos, ello se debe a que —por su función “expresiva”— se orientan sobre todo a la parte subjetiva o emotiva de la comunicación». (Martínez 1994a: 89) Siguiendo la teoría de los actos de habla, Alonso-Cortés (1999: 3995) delimita la oración exclamativa «como un tipo gramatical de oración que corresponde a la realización de la fuerza ilocutiva del acto de habla expresivo o fuerza excla- matoria […], marcada gramaticalmente por una clase de palabras exclamativas o palabras-cu (qué, cuál, cómo, cuánto), palabras que ponderan o intensifican algo que afecta al hablante». Reproducimos sus ejemplos de oraciones exclamativas: (7) ¡Qué cosa más rara! (8) ¡Si me acordaré yo! 9 El rasgo compartido más evidente es la similitud de la curva de entonación que recubre estos enunciados (Navarro Tomás 1950, Quilis 1993, Alonso-Cortés 1999: § 62.2). Según Quilis (1993: 453), la exclamación se caracteriza «por un descenso muy acusado del funda- mental desde la primera sílaba acentuada, o por un fundamental muy bajo y plano». Por otra parte, los enunciados exclamativos comparten una estructura melódica similar a las oracio- nes interrogativas parciales, que presentan al inicio el nivel tonal medio (coincidiendo con el pronombre interrogativo), para finalizar con un nivel tonal bajo en cadencia. Este patrón es común, asimismo, al de las secuencias que presentan al inicio una unidad focalizada con acento enfático (Fernández Lorences 2010: 185). Verba_hispanica_FINAL.indd 19 7.12.2017 14:58:53 VERBA HISPANICA XXV 20 (9) ¡Qué de aceite! (10) ¡Qué vida la suya!; ¡Qué casa esta! Al tiempo, separa la interjección (al menos, la propia) de la oración exclamativa: La oración exclamativa aparece acompañada de interjecciones en posición inicial. Siendo la exclamativa un acto de habla expresivo, la interjección propia concurre con aquella anticipando aspectos del significado de la oración que acompaña. (Alonso Cortés 1999: 4010) Y ofrece el siguiente ejemplo: (11) ¡Uf, qué cursi! Así pues, dada esta similitud en el plano fónico entre interjecciones y enun- ciados exclamativos10, es preciso situar sus diferencias en otro terreno. Un cri- terio que se ha seguido en ocasiones es el de considerar interjecciones a los sintagmas que han perdido su primitiva significación léxica, convirtiéndose de este modo en unidades que sirven fundamentalmente a la función expresiva. En esta línea, la ngle (§ 32.5.e) sostiene que «los límites entre interjecciones y sustantivos usados en la exclamación dependen del gado de lexicalización de las expresiones que se consideren». No obstante, es preciso tener en cuenta dos aspectos fundamentales. En primer lugar, que existen construcciones con valor cuantificativo en las que aparentes sustantivos (p. e., la tira en lee la tira de libros, o pila en estaba pila cansado), ya sin capacidad designativa, se han adapta- do como cuantificadores y funcionan como adyacentes de la unidad cuantifi- cada (San Julián Solana 2013: 42, 2015). Esta peculiaridad resulta compartida, por otra parte, por los pronombres, cuya capacidad designativa viene dada por el contexto lingüístico o situacional, pues su insuficiencia semántica los imposibilita para efectuar referencias a una clase o a una entidad existencial. De otro lado, se ha vinculado la definición de interjección a la función ex- presiva, pero esta no es privativa de esta clase de sintagmas. Otras muchas construcciones que implican énfasis o intensificación permiten al emisor ex- presar (a veces, en el límite máximo de una escala) el grado en que el hablante 10 Quilis (1993: § 14.5.2) incluye dentro de las funciones de la entonación en el nivel expre- sivo la afirmación enfática, la pregunta pronominal enfática y la exclamación, y señala que «el patrón entonativo de la pregunta pronominal enfática coincide con el de la afirmación enfática: La distinción entre ambas entonaciones viene dada únicamente por la estructura gramatical: presencia de palabras gramaticales interrogativas frente a ausencia de las mis- mas» (Quilis 1993: 449). Verba_hispanica_FINAL.indd 20 7.12.2017 14:58:54 VERBA HISPANICA XXV • TARESA FERNÁNDEZ LORENCES 21 considera la cantidad de los objetos, propiedades o acontecimientos11. Es el caso, por ejemplo, de las oraciones consecutivas en sus diversas variantes (Ál- varez Menéndez 1987, 1999; Martínez 1989): Eres tan tonto que para comer sopa de letras necesitas un traductor; Si será inconsciente, que no dudó en aceptar; ¡Dice unas burradas...!; o enunciados en los que intervienen términos disfemísticos, sea en oraciones interrogativas parciales (¿Dónde cojones están mis pantalones?) sea segmentos caracterizados por la exclamación (¡Qué mierda de tallarines!). Si nos atenemos al criterio formal de que los sintagmas interjectivos se inser- tan como incisos en un grupo sintagmático, esta propiedad se cumple en el caso de las interjecciones propias, como sucede en el ejemplo anterior (11), pero resulta menos evidente cuando se trata de una de las llamadas impropias, lo que lleva a discutir tanto su categoría como las relaciones internas del grupo en enunciados como los siguientes: (12) ¡Vaya con el niño! (13) ¡Vaya reloj que te has comprado! (14) Vaya aburrimiento… (15) Vaya pinta tiene ese. (16) Vaya si te conozco, pensó Teresa. Dejando momentáneamente a un lado la discusión sobre su categoría, lo cierto es que algunos autores han señalado que en casos como los anteriores vaya es un elemento intensificador o enfático que tiene relación con la cuantifica- ción12, y, más en concreto, con construcciones que expresan en un grado alto una propiedad que el hablante atribuye a una entidad o a un predicado (Casas Plaza 2004, Fernández Lorences 2004, Sancho Cremades, 2008, Rodríguez Ra- malle 2011, Garnes 2013, 2015, entre otros). 11 Al respecto de la cuantificación, San Julián Solana (2013: § 2.1) señala que «... podría quedar definida como la ‘operación gramatical mediante la cual se indica de alguna forma la canti- dad de los objetos, las sustancias —tanto concretos como abstractos—, las propiedades o los objetos denotados’». Esta definición, en opinión del autor, «permite incluir como parte del fenómeno cuantitativo a los recursos de comparación e incluso, tal vez, a ciertos mecanis- mos orientados a la consecución del énfasis». 12 Sobre esta cuestión, Casas Plaza (2004) señala: «Un tipo común en las exclamativas consiste en partir de vaya como elemento afín a una forma qu- o a adjetivos irónicos como menudo o a términos cuantificadores [...]». Recoge asimismo este valor Garnes (2013): «La forma equi- valente del verbo ir también muestra un comportamiento intensificador cuando aparece se- guida de sustantivos». Octavio de Toledo (2001), por su parte, ofrece un estudio diacrónico sobre la evolución de vaya y sitúa a finales del s. xviii su fijación como elemento exclamativo de grado, en enunciados del tipo ¡Vaya con las niñas del día! Verba_hispanica_FINAL.indd 21 7.12.2017 14:58:54 VERBA HISPANICA XXV 22 En este sentido, vaya mostraría más similitud —tanto en lo que respecta a su valor como elemento intensificador como por lo que atañe a su función como adyacente de otro sintagma— con los enunciados exclamativos en los que in- tervienen los relativos tónicos: (17) a. ¡Vaya aburrimiento! b. ¡Qué aburrimiento! No obstante, esa afinidad en cuanto a sus propiedades13 no implica un com- portamiento gramatical idéntico. En primer lugar, no existen en español re- lativos exclamativos como unidades diferentes de los interrogativos; estos úl- timos pueden convertirse en exclamativos14 (y, por lo tanto, poner de relieve la función expresiva) con la sola modificación de la curva entonativa15. Sin embargo, vaya siempre se asocia a un contenido de exclamación o aserción: (18) a. ¿Qué coche? b. ¡Qué coche! (19) ¡Vaya coche! // *¿Vaya coche? (20) Último día de verano, y vaya día hemos tenido hoy. // ¿*Vaya día hemos tenido hoy? 2 La función de término terciario 2.1 Vaya que {si} como adyacente cuantificativo de un predicado Si aceptamos el papel de esta unidad como un elemento intensificador de lo designado por un predicado, cabe considerar que su función en la oración es 13 Aunque nuestro propósito no es agotar aquí los paralelismos entre estas construcciones, cabe apuntar otro rasgo ligado a la intensificación: cuando funcionan como adyacentes de un sustantivo rechazan la presencia del artículo o de unidades que aporten el valor de identifi- cación al sustantivo (*¡Vaya el aburrimiento!). Idéntico comportamiento presentan las conse- cutivas (Álvarez Menéndez 1989: 148 ss.). 14 Si los pronombres qué y cuán funcionan como términos terciarios, esto es, como adyacentes prenucleares de un adjetivo o un adverbio, expresan únicamente valores exclamativos (Mar- tínez 1989: 195). 15 Véase Quilis (1993). Frente a la curva melódica de un enunciado interrogativo como ¿Qué vas a hacer?, el caracterizado por la exclamación (¡Qué vas a hacer!) presenta «un descenso muy acusado del fundamental desde la primera sílaba acentuada, o [...] un fundamental muy bajo y plano» (Quilis 1993: 432 y 453). Verba_hispanica_FINAL.indd 22 7.12.2017 14:58:54 VERBA HISPANICA XXV • TARESA FERNÁNDEZ LORENCES 23 de adyacente, y, más en concreto, su asimilación a la función que ha recibido el nombre de término terciario. Esta función ha sido descrita con los siguientes rasgos (Martínez 1988, 1994c: 93-94, Fernández Lorences 2004): a) la unidad en función de término tercia- rio es un adyacente de un núcleo funcionalmente adjetivo o adverbial; b) su posición sintagmática es prenuclear; c) esta función está al alcance de unidades cuyos morfemas de género, número y artículo se han de neutrilizar, de mane- ra que no manifestan concordancia; y d) su significación es de cuantificación indefinida. En otro lugar (Fernández Lorences 2004) hemos propuesto incluir en la fun- ción de término terciario unidades que funcionan como adyacentes oraciona- les16, tales como sí que, bien que y vaya que, las cuales cumplirían estos requisitos, tanto en lo que respecta a su posición sintagmática como en lo referente a la cuantificación indefinida que aportan (gradación máxima, desde el punto de vista del emisor) o a su inmovilización morfemática. Visto así, no cabría sostener que estamos ante interjecciones impropias que encabezan una oración introducida por la conjunción que (Rodríguez Ramalle 2007, 2011), sino que vaya que {si} ya se han ido soldando y configuran una unidad al servicio de la intensificación. Ello se pone de relieve si examinamos los siguientes ejemplos: (21) El más hermoso detalle que alguien a tenido para mi es el siguiente: Mi novio me invito a acompañarlo a su examen profesional, pero ojo el vive en una ciudad bastante lejos y me pago todos los gastos, vaya que le salio caro, ya que se necesitan tomar un avion, y dos autobuses para llegar a ese lugar minimo 1 día. me ama tanto que siento que no lo merezco17. (crea: Cosmopolitan, 04/2003: sondeo urgente); Quizá una diferencia entre los barrocos del siglo XVII y los neobarrocos de nuestros días consista en que aquéllos no sabían que eran barrocos y 16 La función de término terciario se concibe como un adyacente en el grupo nominal: una unidad de categoría adverbial que se subordina a un adjetivo o a un adverbio, y en ciertos casos, a un sustantivo, a los que cuantifica indefinidamente desde una posición sintagmática prenuclear. El hecho de de extender esta etiqueta al nivel oracional (adyacente de un pre- dicado) no deja de entrar en contradicción con uno de sus rasgos definitorios (nivel subo- racional). Sin embargo, lo cierto es que constituyen unidades que reúnen las características señaladas para esta función, por lo que parece más coherente incluirla en ella que hablar de «aditamento oracional» o «atributo oracional» (Alarcos 1970), que acogería a unidades que posteriormente se han incluido en la función incidental (Fernández Fernández 1993), tales como desgraciadamente en Desgraciadamente, todo ha terminado. 17 Así en el original. Verba_hispanica_FINAL.indd 23 7.12.2017 14:58:54 VERBA HISPANICA XXV 24 éstos vaya que lo saben. (crea: Gonzalo Celorio, Ensayo de contracon- quista, México D. F.: Tusquets, 2001) (22) Me ubiqué en la vida diaria, ¡vaya si me ubiqué! (crea: Alicia Giménez Bartlett, Serpientes en el paraíso. El nuevo caso de Petra Delicado, Barcelona: Planeta, 2002); Y vaya si te conozco, pensó Teresa. Te he visto cien veces en Sinaloa, en Melilla, en todas partes. Siempre eres el mismo. (crea, Arturo Pérez-Reverte, La Reina del Sur, Madrid: Alfaguara, 2002). 2.2 Supuestos núcleos que funcionan como adyacentes Podemos comprobar la función de vaya que {si} como núcleo o adyacente me- diante las pruebas de la conmutación por cero18 y la permutación: (23) a. Me pagó todos los gastos, vaya que le salió caro. b. Me pagó todos los gastos, le salió caro. c. Me pagó todos los gastos, *vaya... d. Me pagó todos los gastos, vaya. (↓) (24) a. Aquellos no sabían que eran barrocos y estos vaya que lo saben. b. Aquellos no sabían que eran barrocos y estos lo saben. c. Aquellos no sabían que eran barrocos y *estos vaya. (25) a. Me ubiqué en la vida diaria, ¡vaya si me ubiqué! b. Me ubiqué en la vida diaria, me ubiqué. c. ?Me ubiqué en la vida diaria, ¡vaya! d. Me ubiqué en la vida diaria, *vaya si. (26) a. Y vaya si te conozco, pensó Teresa. b. Y te conozco, pensó Teresa. c. *Y vaya (si), pensó Teresa. 18 La conmutación por cero permite comprobar la función hjelmsleviana de dependencia entre un núcleo y un adyacente: mientras el primero es capaz de mantener la función, el segundo resulta prescindible; la conmutación permite, por tanto, registrar relaciones paradigmáticas y, secundariamente, relaciones sintagmáticas. Por su parte, la permutación consiste en cambiar el orden de las unidades de la cadena sintagmática: si a este cambio de orden en el plano de la expresión le corresponde un cambio en el plano del contenido, hay que concluir que el orden de las unidades «funciona como expresión de un contenido». (Martínez 1994a: 68 ss.). Verba_hispanica_FINAL.indd 24 7.12.2017 14:58:54 VERBA HISPANICA XXV • TARESA FERNÁNDEZ LORENCES 25 Como podemos observar si contrastamos las secuencias de a y b en los ejem- plos anteriores, la eliminación de vaya que {si} no provoca agramaticalidad: el supuesto adyacente mantiene su función oracional, solo que en estos casos el resultado es una secuencia desprovista de énfasis. En algún caso (23d), puede subsistir, pero para ello requiere un tonema final de cadencia que cambia su valor al de un inciso con el que el emisor comenta el fragmento discursivo. Mediante esta prueba es posible comprobar asimismo que las unidades consi- deradas conforman un paradigma junto con otras del tipo de sí que o bien que: (27) Me pagó todos los gastos, vaya que le salió caro ~ Me pagó todos los gastos, sí que {bien que} le salió caro / Me pagó todos los gastos, le salió caro, *vaya que. (28) Aquellos no sabían que eran barrocos y estos vaya que lo saben ~ Aquellos no sabían que eran barrocos y estos sí que {bien que} lo saben // Aquellos no sabían que eran barrocos y *estos vaya {que}. (29) Y vaya si te conozco, pensó Teresa ~ Y sí que {bien que} te conozco, pensó Teresa / Y te conozco, vaya // Y te conozco, *vaya si. Lo que vienen a mostrar estas pruebas es, en primer lugar, que no hay un sintagma interjectivo que funcione como núcleo de la construcción al que se subordine un adyacente (en estos casos, una oración transpuesta a categoría nominal por las conjunciones que o si), sino que, por el contrario, estamos ante una unidad compleja que funciona como adyacente con valor cuantificador. No resulta extraño en la evolución diacrónica del español la formación de locuciones conjuntivas a partir de primitivos adverbios unidos a conjunciones: aun + que > aunque, bien que ( ≈ aunque), como ya señalaba Andrés Bello19 (1847): (30) Bien que hubiese grande escasez de provisiones no nos faltaba lo ne- cesario; El camino de la derecha es llano, derecho y cómodo, bien que no le falten lozadales y ciénagas en tiempo de lluvias. (Bello 1847: §1229) También para Bello habría una unidad (y no dos): sí que, en sus palabras, «usa- do como conjunción»: (31) Sí que hay quien tiene la hinchazón por mérito. En segundo lugar, ha de señalarse que esta unidad (vaya que, vaya si, vaya que si) establece una relación paradigmática con otros intensificadores que, en el 19 Al referirse a estos usos, señala: «... pudiéramos poner bien que en lugar de aunque, sin hacer diferencia alguna en el sentido» (Bello 1847: §1229). Verba_hispanica_FINAL.indd 25 7.12.2017 14:58:54 VERBA HISPANICA XXV 26 caso de actuar sobre el predicado, incluyen también la supuesta conjunción. Y, en tercer lugar, que la oración así intensificada contrasta con una estructura neutra o desprovista de énfasis. 2.3 Algunos rasgos que caracterizan a esta construcción En primer lugar, son incompatibles con el modo subjuntivo: (32) Vaya si le sale caro; Vaya si le salió caro; Vaya si le saldrá caro; Vaya si le saldría caro. // *Vaya si le salga caro. Dado que son construcciones que intensifican la afirmación, rechazan el sub- juntivo, asociado a valores de ‘incertidumbre’, tal como señala Andrés Bello (1847: § 462): Piden de ordinario el subjuntivo común las palabras o frases subordinadas que denotan incertidumbre o duda, o alguna emoción del ánimo, aun de aquellas que indirectamente afirman el objeto o causa que la ocasiona [...]. Otros autores (Martins 2006, Hernanz 2007, Escandell Vidal 2011, Escandell Vidal y Leonetti 2009, 2011, García Mouton y San Segundo Cachero 2015) consideran que unidades de este tipo constituyen focos de polaridad positiva, es decir, que actúan como intensificadores de una predicación afirmativa, algo que, por otra parte, ya había sido señalado por Alarcos Llorach (1970: 333, 1994: 132) al referirse al adverbio sí (que): Sí (que) estaba convencido de su éxito. En estos casos, sí es una unidad enfática que subraya el contenido afirmativo de la secuencia, puesto que la modalidad es afirmativa cuando no lleva indicios explícitos de lo contrario. Si aceptamos que estas unidades intensifican la modalidad afirmativa, esto es, que constituyen focos de polaridad positiva, no es extraño que resulten incompatibles con los términos de polaridad negativa (Bosque 1980), como muestra el ejemplo siguiente: (33) *Vaya si le salió caro en absoluto; *Vaya si vendrá a verte siquiera; o que rechacen una oración coordinada adversativa que incluya un término negativo: (34) Vaya si estaba enamorado, #pero no estaba mucho. Verba_hispanica_FINAL.indd 26 7.12.2017 14:58:54 VERBA HISPANICA XXV • TARESA FERNÁNDEZ LORENCES 27 Ahora bien, también admiten anteponerse al adverbio de negación no en res- puestas ecoicas para intensificar una predicación recogida anafóricamente por el propio adverbio: (35) —Eso no son cuatro centímetros, mujer. —¡Vaya que sí! —¡Vaya que no! (36) —No lo conocerá usted. —Vaya que no... Si he estado allí. (crea) En (35), el hablante emite una aseveración negativa, a la cual su interlocutor replica lo contrario para expresar desacuerdo (‘Sí lo son’). En el turno de pa- labra siguiente, se retoma enfáticamente lo aseverado antes (¡Vaya que no!). En (36) el interlocutor emite, a modo de réplica, la secuencia Vaya que no..., equi- valente en este caso a una afirmación enfática (‘por supuesto que sí’). 3 Variantes de la construcción con vaya como intensificador de un predicado A diferencia de lo que sucede cuando la unidad vaya aporta intensificación a lo referido por un sintagma de categoría nominal, cuando se antepone a un predicado suele acompañarse de las conjunciones que o si (átono), como he- mos tratado de mostrar hasta aquí. Los siguientes ejemplos tomados del crea revelan que pueden presentarse formas simples (vaya que, vaya si) (37-38) pero también combinadas (vaya que si) (39); en estas últimas una de las dos conjunciones resulta prescindible. Por su parte, los adverbios de afirmación o negación (sí, no) recogen anafóricamente del contexto anterior el contenido predicativo, por lo que es posible que se presenten precedidos de vaya que con valor intensificador (40-41). Como se ha dicho antes, en (41) el enunciado adquiere el sentido opuesto al de una secuencia negativa: (37) Aquellos no sabían que eran barrocos y estos vaya que lo saben. (38) ... en caso de duda, yo la viuda; lo dicen y vaya si es verdad: viudos no hay. (39) Pues bien, Euler lo resolvió, vaya que si lo resolvió, encontró la solu- ción general para este tipo de problemas; Euler lo resolvió, vaya si lo resolvió; Euler lo resolvió, vaya que lo resolvió. Verba_hispanica_FINAL.indd 27 7.12.2017 14:58:54 VERBA HISPANICA XXV 28 (40) ... enfilé hacia los servicios públicos, esperando rentabilidad de al- guna forma la pasta que me descuentan todos los meses. Y lo logré, vaya que sí. (41) —No sabrás. —Vaya que no. 4 Hacia una caracterización del morfema de ‘énfasis’ en el español Las construcciones examinadas mantienen paralelismos evidentes con otras en las que la cadena sintagmática se inicia con una unidad focalizada, ya se trate de un foco contrastivo, de la llamada por Fernández Ramírez (1985) «ante- posición con relieve», del verum focus (Escandell Vidal y Leonetti 2009, 2011; Escandell Vidal 2011) o de otras estructuras que comportan énfasis. Veamos algunos ejemplos. En primer lugar, ha de considerarse que muchas de estas construcciones al servicio de la intensificación requieren un orden de palabras determinado: (42) Eran muy fuertes > ¡Lo fuertes que eran! [nv-ad / ad-nv] (43) Lo pasó muy mal > ¡Vaya mal que lo pasó! [nv-ad / ad-nv] (44) Tenemos un grave problema > ¡Menudo problema que tenemos! [nv- ad / ad-nv] (45) Yo he armado un gresca en la rebotica a cuenta de Gustavo > ¡Floja gresca he armado yo en la rebotica a cuenta de Gustavo! (Fernández Ramírez, 1951c: 434) [s-nv-ad / ad-nv-s] (46) Las empresas imperiales de España lo absorben todo entonces > Todo lo absorben entonces las empresas imperiales de España. (Fernández Ramírez, 1951c: 434) [s-nv-ad / ad-nv-s] (47) Era tan alto, que llegaba al techo; Vaya si ganó dinero, que se compró un ático de lujo. En estos casos, se produce una extraposición en el orden de los componentes de la cadena sintagmática (Álvarez Menéndez 1987), de manera que una parte del predicado se antepone al verbo y la secuencia sigue el patrón de [ad-v-s]. Además del orden de palabras, se precisa un elemento cuantificador que fun- cione como adyacente del sustantivo y que presenta lo referido por el nombre —o, en su caso, por el predicado— situado en el polo máximo de una escala cuantitativa o cualitativa. Verba_hispanica_FINAL.indd 28 7.12.2017 14:58:54 VERBA HISPANICA XXV • TARESA FERNÁNDEZ LORENCES 29 Cuando el elemento cuantificador es un adjetivo del tipo menudo, flojo, bonito (Hernanz 2001) y algunos otros similares, el adjetivo pierde su capacidad de- notativa en favor del rasgo de ‘cuantificación’; de este modo, en el contenido que se transmite opera un uso antifrástico20, pues se afirma lo contrario de lo codificado en los rasgos léxicos del adjetivo. En los enunciados recogidos en (48-50), menudo barullo o bonito lío no implican un barullo ‘menudo’ o un lío ‘bonito’, como sucedería si su papel adjetival fuese el de subclasificar o destacar alguna cualidad del sustantivo. Por otra parte, el hecho de que el va- lor intensificador que encierran estas secuencias esté sujeto irremisiblemente a determinado orden de palabras queda de manifiesto cuando este se altera, puesto que se originan secuencias agramaticales: (48) ¡Menudo barullo había! // *Había barullo menudo. (49) ¡En bonito lío me he metido! // *Me he metido en bonito lío. (50) ¡Vaya reloj que te has comprado // *Te has comprado vaya reloj. El contenido enfático de (48-49) resulta equivalente al de (50), en que aparece vaya como elemento intensificador. Con todo, hay que advertir que cuando vaya focaliza un predicado acentuando su valor asertivo esta unidad admite ir interpuesta entre el tema y el comentario, de manera que la inversión que re- sulta obligada cuando actúan como adyacentes de un grupo nominal no consti- tuye en estos casos un requisito imprescindible. En consecuencia, pueden ori- ginarse secuencias que presentan distinta distribución sintagmática, pues en unos casos el tema queda en posición extrapredicativa (Fernández Lorences 2010: § 3.1.7) y el énfasis solo afecta al predicado (51), mientras que en otros el elemento intensificador ocupa la primera posición de la cadena sintagmática y su ámbito abarca no solo el predicado sino también el tema (52): (51) A ellas, vaya si les interesaba conocer los detalles [tema - (int > pred)] (52) Vaya si a ellas les interesaba conocer los detalles [int > (tema - pred)] Lo cierto es que estos elementos suponen estrategias de focalización que in- ciden en la polaridad de la oración. Así concebido, el énfasis constituiría el resultado del foco en la polaridad que marcaría abiertamente la aserción de un contenido proposicional, de manera que este se asevera «de manera muy fuerte» (Leonetti y Escandell Vidal 2008, 2009). 20 Agradezco a Aurelio González Ovies su observación sobre la posible presencia de una antí- frasis en algunos usos que implican cuantificación y, en ocasiones, ironía. Verba_hispanica_FINAL.indd 29 7.12.2017 14:58:54 VERBA HISPANICA XXV 30 Ahora bien, dados los paralelismos con otras construcciones —algunas de las presentadas aquí de manera escueta y otras que podrían añadirse— también cabría postular que el español alberga en su estructura gramatical un morfe- ma21 de ‘énfasis’, de modo que estos procedimientos de intensificación22 no resultan dependientes del contexto de enunciación, esto es, conforman estruc- turas lingüísticamente codificadas. Así concebido, el énfasis constituiría una figura de contenido de carácter ex- tenso (caracteriza no solo al lexema verbal sino también a los demás compo- nentes de la oración) y mixto (puede establecer a la vez relaciones entre sintag- mas de la misma oración y entre sintagmas de oraciones diferentes). Aunque esta figura de contenido no tiene por qué corresponderse de manera biunívoca con una forma estable en el plano de la expresión, se expresaría mediante al- gunos elementos recurrentes: orden de palabras, curva melódica y presencia de unidades cuantificadoras, componentes que oponen las secuencias neutras o desprovistas de énfasis a aquellas otras en las que opera este morfema. 5 Conclusiones 5.1 La interjección constituye una categoría de sintagmas definida por sus posibilidades de relación sintagmática: a) no puede entrar en relaciones de combinación o subordinación ni con sintagmas de otras categorías ni con los de su misma categoría; b) su capacidad de relación queda limitada a una mera yuxtaposición (no coordinable) como inciso incrustado en un grupo sintag- mático de categoría nominal o verbal. 5.2 Las interjecciones son signos autónomos mínimos en cuyo interior no resulta posible separar rasgos léxicos ni morfológicos. Su misión consiste en servir a la función expresiva del hablante. Están generalmente asociadas a la modalidad entonativa de la exclamación. 5.3 Los enunciados exclamativos comparten con la interjección determina- dos rasgos suprasegmentales y una parte de su función externa. A su vez, la función expresiva se une a la referencial en otras construcciones del español que conllevan énfasis o intensificación (oraciones consecutivas, interrogativas focalizadas o exclamativas en las que aparecen términos disfemísticos). 21 La gramática funcional del español define el morfema como una figura de contenido grama- tical (Martínez 1994a), esto es, una parte del signo del plano del contenido. 22 Quedarían excluidos, claro está, aquellos recursos de intensificación en los que intervienen únicamente rasgos léxicos (Era una máquina; Se portó como un cabronazo, Me gustó mucho, mucho...). Verba_hispanica_FINAL.indd 30 7.12.2017 14:58:54 VERBA HISPANICA XXV • TARESA FERNÁNDEZ LORENCES 31 5.4 La insuficiencia semántica que caracteriza a las interjecciones no es pri- vativa de estas: aparece también en primitivos sustantivos adaptados ya como adverbios, o en los pronombres, cuya capacidad designativa viene dada por el contexto lingüístico o situacional. 5.5 La forma vaya puede aparecer para intensificar lo designado por un pre- dicado. En estos casos, requiere ir acompañada de una primitiva conjunción (que, si) con la que ya forma una unidad. No estamos, pues, ante una interjec- ción que actúa como núcleo al que se subordina una oración transpuesta a ca- tegoría sustantiva. Por el contrario, determinadas pruebas formales muestran que la supresión de la supuesta interjección no origina una secuencia agrama- tical sino un enunciado desprovisto de énfasis. 5.6 Los paralelismos que se detectan con otras construcciones en las que apa- recen focos o elementos cuantificadores y que originan inversión del orden de palabras neutro permiten formular la hipótesis de que el español podría alber- gar en su estructura gramatical un morfema de ‘énfasis’ que, en el plano de la expresión, se configuraría en determinado orden de palabras, ciertos rasgos su- prasegmentales y la presencia de elementos cuantificadores o intensificadores. Bibliografía Alarcos Llorach, E. (1970): Estudios de gramática funcional del español. Madrid: Gredos. Alarcos Llorach, E. (1994): Gramática de la Lengua Española. Madrid: Espasa- Calpe. Alonso-Cortés, Á. (1999): «Las construcciones exclamativas. La interjección y las expresiones vocativas». 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Alongside these forms, there are other sequences whose grammatical bound- ary with the interjections has not always been clearly delineated: ¡Vaya mierda de nudos!; Vaya susto que me has dado...; Lo dicen y vaya si es verdad. Are we then dealing with an interjection combined with an adjacent unit or, on the other hand, are vaya or vaya si acting as intensifiers of the syntagmatic group to which they belong? We here defend the latter hypothesis with a special focus on those cases in which vaya, is morpohologically frozen and appears to act as an intensifier of a predicate or, in different contexts, a noun. Using a Functional Grammar ap- proach, we examine the grammatical properties of constructions such as Vaya si es verdad; Aquellos no lo sabían y estos vaya que lo saben demand (in particular, suprasegmental features and word order), their syntactic variants and their similarities with other emphatic constructions involving stressed relatives or quantifiers. Verba_hispanica_FINAL.indd 35 7.12.2017 14:58:54 VERBA HISPANICA XXV 36 Taresa Fernández Lorences Univerza v Oviedu Poudarek in besedni red v nekaterih strukturah z vaya Ključne besede: medmet, término terciario, fokus, poudarek, poudarjanje, slovnica V španščini je oblika subjunktiva vaya skozi zgodovinski razvoj jezika prido- bivala raznovrstne vloge in spodbudila nastanek enot raznih besednih vrst z različnimi skladenjskimi značilnostmi, ki segajo od medmetne rabe (¡Vaya!) do bolj ali manj ustaljenih izrazov, v katerih je pomen premikanja, sicer lasten glagolu ir, nadomestilo izražanje dvoma ali želje (Deja que se vaya > Vaya con Dios, Vaya por Dios, Vaya usted a saber ...). Poleg omenjenih poznamo tudi strukture, ki jih ne moremo vedno jasno slovnič- no ločiti od medmetov: ¡Vaya mierda de nudos!; Vaya susto que me has dado ...; Lo dicen y vaya si es verdad. Gre torej za »neprave« medmete s podrednim določilom, lahko pa, nasprotno, vaya in vaya si opredelimo kot podredni določili v vlogi ojačevalcev oz. poudarjalcev sintagmatske zveze, ki se ji podrejata in katere del tvorita. Pričujoča študija zagovarja drugo možnost, pri čemer se osredotoča na prime- re, kjer se morfemsko nepregibni vaya, ki je izgubil vsakršen leksikalni po- men premikanja, uporablja za intenzivno poudarjanje katere izmed lastnosti označenega v povedku (v drugih kontekstih pa označenega v samostalniku). V skladu s teoretskimi in metodološkimi načeli funkcionalne slovnice špan- skega jezika avtorica preučuje slovnične pogoje, ki jih zahtevajo strukture, kot sta Vaya si es verdad; Aquellos no lo sabían y estos vaya que lo saben (predvsem kar zadeva suprasegmentalne vidike in besedni red), njihove skladenjske različi- ce ter podobnosti in razlike z drugimi poudarjalnimi strukturami, v katerih se pojavljajo naglašeni oziralni zaimki ali količinski prislovi ter samostalniški in pridevniški zaimki (Fernández Ramírez, 1985; Fernández Lorences, 2004, 2010; Casas, 2004; Leonetti y Escandell Vidal, 2008, 2009; Escandell Vidal y Leonetti 2009, 2011; Rodríguez Ramalle, 2011). Verba_hispanica_FINAL.indd 36 7.12.2017 14:58:54