Barbara Sden Ljubljana PEÑAS ARRIBA Y FLORES EN OWÑO: EL ACCESO AL CONOCIMIENTO Después de unas diez páginas leídas de Peñas arriba de José María de Pereda se me ocurrió la idea de compararla con la novela Flores en otoño de Ivan Thvrar. Ni las obras ni sus autores poseen relación alguna pero se pueden encontrar algunos puntos de contacto, que son interesantes, a pesar de que los planteamientos sean tan diferentes. Cuanto más profundizaba en ambas obras y buscaba sus cualidades y conexiones entre sí; así como los puntos de discordancia, más me interesaba el asunto. Aparte la comparación de las dos novelas, surgían también algunas semejanzas en las vidas de. ambos autores o en sus héroes literarios, pues en ambas hay datos autobiográficos indudables (sobre todo en Tuvrar, con su abogado). Me pareció interesante el dato de que ambos autores escribieran sus novelas casi a la misma edad (Thvrar a los 65 años y Pereda a los 62 años de edad). A pesar de la diferencia de más de 20 años entre Peñas arriba y Flores en otoño1 y de la lejanía en lo geográfico, que supone también distintos ambientes y diversas atmósferas sociales, no hay que olvidar el hecho (mencionado arriba) de la edad de los autores al escribir las novelas respectivas. Thner en cuenta esto podría hacerles coetáneos con parecida madurez y conocimiento vital. Pero lo que es más importante es el hecho de que tanto Pereda como Tuvrar tratan de la contradicción entre el campo y la ciudad como una cuestión moral, como manifestaciones de lo bueno y lo malo. Pereda presenta a los lectores la historia del "ciudadano" Marcelo, extraño a la vida campesina hasta su visita a don Celso, y por ello mismo testigo de una vida totalmente nueva para él, como testimonio de que la montaña representa lo bueno y la ciudad lo malo y que no puede ser de otra manera. Y lo hace mediante· la exaltación de la naturaleza y de su belleza, con maravillosas descripciones de la comarca, de sus habitantes, de su comportamiento, _ del orden de sus vidas, y todo con una adjetivación exuberante que envuelve el lenguaje realista con un velo de romanticismo: ... Pero lo verdaderamente admirable y maravilloso de aquel ·inmenso panorama era cuanto abarcaban los ojos por el Norte y por el Este. En lo más lejano de él, pero muy lejano, y como si fuera el comienzo de lo infinito, una faja azul recortando el horizonte: aquella faja era el mar, el mar Cantábrico; hacia su último tercio, por la Peñas arriba fueron escritas en 1894 y Flores en otoño en 1916. 139 derecha, y unida a él como una rama al tronco de que se nutre, otra mancha menos azu~ algo blanquecina, que se internaba en la tierra y formaba en ella como un lago: la bahía de Santander. .. ... A todo esto, el so~ hiriéndolo con sus rayos1 sacaba de la superficie de aquellos golfos, rías y ensenadas, haces de chispas, como si vertiera su luz sobre llanuras empedradas de diamantes. 2 Para Pereda es importante sobre todo mostrar el proceso de conocimiento al que paulatinamente se eleva Marcelo, su héroe, que, cuando llega a conocer la "provincia", los misterios del campo se abre un mundo nuevo que destruye sus convicciones anteriores. Tuvrar también nos da una descripción extremadamente idílica de la vida campesina, nos ofrece las características de sus hombres ennoblecidas, como Pereda, determina las figuras particulares, construye sus caracteres hasta el último detalle, aunque en todos los personajes existe cierta tipificación y son mostrados con cierta intención. Pero el héroe de Tuvrar conoció el campo en su juventud y se siente parte de este mundo campesino ... En estas montañas pasé mi niñez como vive el pájaro en su nido. Vivía como una parte de la naturaleza, sin vestidos. Entonces era costumbre en nuestras montañas que el niño hasta que era llamado a la escuela no llevase pantalones... Apenas llegada la primavera cogíamos cada pez que encontrábamos en las aguas, y, en el bosque, no existía nido que se escondiese a nuestros ojos, tanto en la tie"a cubierta de hierba, como en lo alto de la rama, junto al tronco ... Eramos parte de la naturaleza y, sin quererlo pertenecíamos a la tie"a, como pertenece a ella el abeto que crece en la loma de Mladi vrh. Crecíamos junto con la naturaleza y nos sentíamos uno con ella. Por eso todo en mí quiere, insiste en volver a este mundo de mi niñez e insistirá hasta que me lleven las piernas ... 3 mientras que Marcelo debe "descubrirlo" en el transcurso de la novela ... Allí no se conocía fresco, bueno y a diario, más que la leche y sus derivados ... , precisamente lo que estaba reñido con los gustos de mi paladar y con los jugos de mi estómago ... Pocas noches he pasado 2 José María de Pereda, Peñas arriba, Madrid, Colección Austral, 19736, p. 83. 3 Ivan TavQir, Cvetje v jeseni, Ljubljana, Ddavna zalofüa Slovenije, Zbrana dela slovenskih pesnikov in pisateljev, tomo 6, 1956, pp. 14-15, traducción realizada por el presente artículo. 140 en mi vida tan largas, tan tristes y de tan insoportable desasosiego como la de aquel día. Porque visto y reconocido ya en todas sus frases, a lo ancho, a lo largo y a lo profundo, el te"eno en que tenía yo que dar la batalla, pero batalla a muerte, contra los hábitos y refinamientos de mi vida de hombre mundano, comodón, melindroso y "elegante", había para que las carnes me teblaran. .. 4 En la novela de Tuv~r se trata sobre todo de la fatalidad de los sentimientos humanos, que pueden ser rotos por fuerzas irracionales o por las mismas condiciones sociales. Tuv~r idealiza el sentimiento amoroso, que no toca a todos, pero que cuando actúa conmueve con toda potencia el alma humana. Es cierto que el ambiente adecuado para expresar ese sentimiento es el campo, la provincia, ambientes idílicos, puros, inocentes, incorruptos ... que representan a su vez el contrapeso a la vida ciudadana, a la afectación y amaneramiento que predominan en la ciudad. Pereda acaba, corona su novela con un amor feliz. Al contrario, el héroe de Thv~r le "toca" el amor, pero es aniquilado de inmediato por las fuerzas irracionales del destino; esto es, acaba trágicamente. Pero (y esto es lo más significativo) acaba enriquecido por el conocimiento (que no está al alcance de todos) que le permite distanciarse para continuar su vida absurda de cotidiana rutina. Es interesante destacar la conversación entre Marcelo y el médico. Ambos son intelectuales pero muy diferentes sus perspectivas. Marcelo ve el campo y la naturaleza como un mundo inmaculado, bello, puro e interesante, pero también absolutamente inaceptable como ambiente vital de un intelectual (no hay ninguna ambición, ninguna posibilidad o perspectiva en él). El médico no opina así y le abre a Marcelo nuevas vías de conocimiento. Su opinión es que la ciudad es mónotona y disgregadora y que, por el contrario, en la naturaleza se halla la quietud tan agradable y tan necesaria para el trabajo intelectual ... "iMonotonía!" repitió el mozo enardeciéndose un poquillo "1Y yo que la encuentro solamente en las tie"as llanas y en sus grandes poblaciones! Madrid, Sevilla, Barcelona, París, la capital que usted quiera, ¿pasa de ser una jaula más o menos grande, mejor o peor fabricada, en la cual viven los hombres amontonados, sin espacio en que moverse ni aire que respirar? ... iOcupaciones! iLa ocupación del negocio, la ocupación del café, la ocupación del paseo, la ocupación de la calle, la ocupación del casino, o del teatro, o de la Bolsa! ... lV no digo que alguna de esas ocupaciones y otras muchas de los mundanos 4 J. M. de Pereda, Pellas arriba, Madrid, Colección Austral, 19736, p. 49. 141 · no sean útiles y necesarias para los fines de la vida, de lo que se llama la vida de los pueblos y de las naciones; pero niego que con excepciones muy contadas, sea cómodo, vario y entretenido nada de ello para la vida espiritual en la naturaleza como la mfa y otras muchas ... ¿por qué ha de ser el hombre de los campos el que se eleve hasta el hombre de la ciudad, y no el hombre de la ciudad el que descienda con su entendimiento, más luminoso, hasta el hombre de los campos para entenderse los dos? ... ,,s En lo esencial, lo mismo que Marcelo, también el abogado de Tuvair no puede imaginar su vida demasiado tiempo sin la ciudad (aunque la rechaza, depende de la ciudad). lQué es lo mejor para un intelectual? lQuizá ambas posibilidades? lLa quietud campesina, el idilio, la tradición y el caos ciudadano, la agitación, el progreso, el liberalismo, todo a un tiempo? lQué pasa si chocan estos dos mundos? Marcelo regresa a Madrid y se siente bien de nuevo en su casa en la Calle del Arenal, entre sus amigos, pero no obstante el campo dejó en él un sello imborrable. Le empieza a molestar la muchedumbre, el egoísmo y la avaricia, lo que antes no había notado; lo que le lleva al punto de preguntarse a sí mismo quién es realmente, cuál es el sentido de su existencia ... ¿qué soy yo, qué represento, qué papel hago, qué pito toco en medio de esas masas de gentef' ' En la ciudad uno es un ser anónimo en medio de la muchedumbre; al contrario, el campo le da a uno la oportunidad de convertirse en individuo, una persona con su propio lugar en la comunidad. Ambos también refelexionan sobre la alienación. La muerte de don Celso le da qué pensar a Marcelo ... la vida de los que se van retoña en los que se quedan para algo más que llorarlos y rezar por ellos: es un eslabón en otro eslabón ... una cadena que nunca se rompe ni se acaba ... 7 · 5 ibídem, p. 70-71. 6 ibídem, p. 255. 7 ibídem, p. 131. 142 Tudo el pueblo le llora; su tío es un hombre respetado y estimado. Pero ¿quién llorará la muerte de Marcelo, un ser anónimo? ¿Quién notará su muerte? ... ¿Quién los conoce, quién los estima, quién llorará mañana su muerte ni notará su falta en el montón, ni será capaz de descubrir la huella de su paso por la Tie"a? ¿y para eso, para vivir y acabar como las bestias, soy hombre, y libre, y mozo, y rico? ¿No serían una mala vergüenza una vida y una muerte así? Y me iba con el pensamiento a las agrestes soledades de Tablanca, donde no existía un desocupado, ni un egoísta, ni un descreído, y había yo visto morir a mi tío abrazado a la cruz entre las bendiciones y las lágrimas de todo el pueblo. 8 Thv~r vé este problema a través del sentimiento amoroso que es el elemento principal de su novela. Sólo en el campo puede "suceder" tal sentimiento, por eso Thv~r lo sitúa allí. Tudo lo contrario es el amor en la ciudad: las mujeres aman a sus esposos únicamente mientras les ofrecen una vida agradable. Pero muchos matrimonios se romperían si se acabara tal comodidad.9 En el campo predominan las verdaderas relaciones humanas sin falseamiento, sin mediaciones. En el campo las pequeñas cosas dicen más que toda la soberbia y amaneramiento y afectación de la vida burguesa urbana. Así, no puede ser de otro modo, en Marcelo vence la montaña, abandona Madrid y vuelve allí donde se hallan sus raíces ... y desde luego le empeño mi palabra de que la cadena, por de pronto, no ha de romperse por el eslabón que yo represento en ella. .. 10 No podemos existir sin saber de dónde venimos, dónde están nuestros orígenes, nuestros fundamentos. Cuando conocemos nuestros orígenes también el futuro nos parece más seguro. Donde encuentra sus raíces Marcelo también halla el amor y el futuro feliz parece asegurado. Como Marcelo, también el abogado de Thv~r está preparado a abandonar totalmente la vida ciudadana y sus costumbres, está pronto a volver a sus orígenes y empezar como un campesino en la comarca de Blego~. Pero fuerzas irracionales impiden todo eso. Sin embargo, hay una condición compartida que juega un importante papel en el acceso al conocimiento de ambos héroes. Es el valor metafórico del ascenso a la 8 ibídem, p. 255. 9 Ivan TavQir, Cvetje v jeseni, Ljubljana, DZS, Zbrana dela slovenskih pesnikov in pisateljev, tomo 6, 1956, pp. 7-8. 10 J. M. de Pereda, Peñas arriba, Madrid, Colección Austral, 19736, p. 136. 143 montaña. El abogado antes de salir de Jelovo Brdo tiene que subir a Blego~. La belleza montañesca, la majestuosidad gratifica el esfuerzo de la ascensión. El nuevo y fatal conocimiento de Marcelo también tiene conexión con la montaña, que significa en él una nueva experiencia, esfuerzo, descubrimiento ... Pero lqué significa la montaña para los campesinos? Conocen sus tesoros, sus secretos y misterios; acostumbrados al esfuerzo que pide, facilmente vencen sus obstáculos. Los picachos de Tublanco (en Marcelo) terminan por prevalecer sobre las fachadas de Madrid, no podía ser de otro modo. Pereda y Tuvrar describen la vida rústica y a sus gentes de modo idílico. Sus héroes hablan la lengua de su pueblo, de su comarca y ambos autores añaden a esta realidad su visión romántica al describir las bellezas del paisaje, la exaltación de la vida aldeana que tanto aman y añoran: la religiosidad, la tradición, etc. En Tuvrar además se celebra al campesino esloveno, sus méritos como pueblo, celebra a las mujeres del campo y subraya sus caracteres (hay que tener en cuenta que Tuvrar escribió su novela al final de la Primera Guerra Mundial, en un ambiente de reafirmación nacional). En ambas novelas el héroe y el paisaje están en equilibrio idílico~ La sociedad patriarcal rústica contra la sociedad urbana y burguesa. Los dos poseen una perspectiva ecológica. Pereda como Tuvrar piensan que sólo en la ciudad el hombre tiene conciencia que ha perdido algo ... Importante es asimismo la visión mística de la naturaleza que cada uno a su modo, Pereda desde el prerrealismo, Tuvrar desde una sensibilidad neoromántica, proponen en sus respectivas novelas. 144